Alan Turing y la Paradoja del Mentiroso: El Enigma Turing

 


Siempre me han gustado los enigmas, los acertijos y las paradojas, y casualmente me he encontrado con esta “paradoja del mentiroso” de Epiménides mientras leía “El Enigma Turing”, de David Lagercrantz, el autor de los tres últimos libros de la saga Millenium, una saga de la cual me considero fan.

El hecho es que esta paradoja se remonta al sigo VI antes de Cristo y se atribuye a Epiménides, poeta y filósofo de la época.

De naturalidad cretense, Epiménides hizo la siguiente afirmación:

«Todos los cretenses son unos mentirosos»

Posteriormente, otros filósofos la han planteado de formas similares, como por ejemplo con la frase «Todo lo que digo es mentira».

De hecho, no se sabe si la inconsistencia lógica de la afirmación fue o no advertida por el mismo Epiménides, ni por Calímaco, que la usaría tiempo después en su “Himno a Zeus”, ya que ambos usaron la frase sin ningún tipo de ironía para afirmar que el dios Zeus era inmortal.

Pero analicemos esta paradoja en sí.

Hay que decir que queda establecido por la sociedad que un mentiroso es aquella persona que solo hace afirmaciones falsas. Según esta definición, podemos decir que la afirmación se contradice totalmente, ya que mediante ella misma, Epiménides afirma que miente. Esto no es cierto del todo, ya que la afirmación podría ser falsa.

Es decir, si yo realizo la afirmación <<Todo lo que digo es mentira>>, estoy afirmando que soy un mentiroso, por lo que la afirmación quedaría negada ya que, si la afirmación fuese cierta, todo lo que yo dijera sería mentira, pero como todo sería mentira, la afirmación no puede ser cierta. Pero si la afirmación fuese falsa, es decir, yo estuviera mintiendo, querría decir que en realidad es cierto, y que soy un mentiroso. De ahí la paradoja.

Según el autor del libro, esta paradoja tenía un poco obsesionado al célebre Alan Turing, creador de la máquina que descifró la Enigma alemana. Enigma, para aquéllos que no lo sepan, era una máquina que cifraba los mensajes de los alemanes de forma que solo ellos pudieran tener acceso al mensaje en clave.

Funcionaba de forma similar a una máquina de escribir, pero según cómo estuviera configurada, revelaba un mensaje u otro. Gracias a Alan Turing, los aliados pudieron descifrar cómo estaba configuraba Enigma y cómo se configuraba cada día, ya que los alemanes cambiaban la configuración de la máquina diariamente.

Turing creó una máquina llamada Bombe que, a base de combinaciones de rotores, lograba encontrar los mensajes encriptados por la máquina Enigma alemana y, de esa forma, avisaba a sus compatriotas y a los aliados de los planes nazis. De hecho, se estima que pudo ser el responsable de que la Segunda Guerra Mundial se acortara en entre dos y cuatro años gracias a su creación.

Pero Turing no fue feliz, ya que en 1952 fue procesado por ser homosexual, algo que en la sociedad de la época se consideraba delito. Falleció dos años después, supuestamente por ingerir una manzana envenenada por él mismo con cianuro. Todas las evidencias del caso dictaban suicidio, pero existen diversas hipótesis que no descartan el asesinato del matemático.

De hecho, el libro que me encuentro leyendo actualmente, “El Enigma Turing”, versa acerca de la investigación posterior a la muerte del científico, y de si existió o no una conspiración para asesinar a Turing.

Os recomiendo leer e investigar acerca de Alan Turing, ya que se trata de un personaje histórico muy interesante.

«A veces la persona que nadie imagina capaz de nada es la que hace cosas que nadie imagina»

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